Sobre mi
Emigrar después de los 40 no es una crisis, es una decisión consciente Emigrar después de los 40 no suele aparecer en los planes “correctos”. A esa edad, en teoría, la vida ya debería estar más o menos resuelta: trabajo estable, rutinas claras, una familia armada y un camino conocido. Sin embargo, hay un momento —silencioso, incómodo, difícil de explicar— en el que esa estabilidad deja de sentirse suficiente. Soy Verónica, soy argentina y emigré después de los 40 junto a mi familia. No lo hice buscando una aventura ni escapando de nada en particular. Lo hice porque sentí que, si no nos movíamos en ese momento, el estancamiento iba a volverse permanente. No fue una decisión impulsiva, fue una elección madura, pensada, con miedo y con dudas, pero también con una certeza difícil de ignorar. En diciembre de 2014 nos subimos a un avión sin conocer a nadie del otro lado, sin manejar el idioma y sin garantías. Ese primer paso nos llevó primero a Londres y, más tarde, a tomar una decisión aún ...