Por fin. Después de un silencio que parecía eterno en este blog, estamos de vuelta. Y no volvemos con una escapada cualquiera. Nos vamos a hacer la mítica North Coast 500 (NC500). 800 kilómetros de paisajes épicos, castillos en ruinas y carreteras que te quitan el aliento. Pero lo hacemos a nuestra manera: con una van a medio terminar, sin reservas y con la adrenalina (y el miedo) por las nubes.
1. 11 años en UK y todavía nos tiemblan las piernas
Muchos nos dicen: "Pero si lleváis 11 años viviendo en el Reino Unido, ¡conducir por la izquierda es pan de cada día!". Y es verdad. Los roundabouts ya no nos dan pesadillas y el volante a la derecha es nuestra zona de confort. Pero Escocia es otro nivel.Hablo en plural pero para ser totalmente sinsera es solo Mariano el que maneja
Hacer la NC500 no es ir por la M25. Es enfrentarse a los Single Track Roads: carreteras de un solo carril con passing places donde la cortesía británica se pone a prueba en cada curva. Nuestra van no es un coche pequeño, y la idea de cruzarnos con un autobús de turistas en un acantilado de Applecross hace que, a pesar de la experiencia, los nervios sigan ahí. Porque en la NC500, no solo conduces; navegas el terreno.
2. La Van: Minimalismo (u honestidad) sobre ruedas
Si esperas ver una de esas furgonetas de Instagram con paneles de madera de cedro y luces LED de diseño, os habéis equivocado de blog (de momento). Nuestra van está en su fase más "cruda".
¿Qué llevamos?
Insulation (aislamiento): Lo más importante. En Escocia, si no te aíslas del frío y la humedad, no disfrutas.
La cama: Un lugar sólido donde descansar después de las caminatas.
Lo básico: Hornillo, agua y muchas ganas.
No está terminada, pero está lista. Queríamos probarla así, en esencia. Queremos saber qué necesitamos realmente antes de gastar más presupuesto en muebles fijos. Es un viaje de "testeo", un prototipo de nuestra futura casa sobre ruedas.
3. El gran dilema: ¿Dónde vamos a dormir? (El riesgo de no reservar)
Aquí es donde entra el factor "alto riesgo". Se dice que la NC500 ha muerto de éxito. Los campings están llenos meses antes y el Wild Camping (pernocta libre) está cada vez más regulado y vigilado.
Ir sin ninguna reserva es nuestra mayor preocupación. ¿Encontraremos ese hueco mágico frente al mar o terminaremos durmiendo en un polígono industrial a las afueras de Wick?
El miedo: Escocia tiene el Right to Roam, pero eso no significa que puedas aparcar la van en cualquier sitio.
La estrategia: Vamos a confiar en la intuición, en llegar temprano a los sitios y en aplicaciones como Park4Night, sabiendo que el riesgo de que nos echen o no encontrar lugar es real. Es una apuesta arriesgada, pero buscamos la libertad total, no seguir un itinerario de hotel.
4. El desafío del asado argentino en las Highlands
Como buenos amantes de las brasas, surge la pregunta del millón: ¿Podremos hacer nuestros asados? No hay nada que nos de más miedo (después de los midges) que un guarda forestal diciéndonos que no podemos encender fuego. El suelo escocés es turba pura, altamente inflamable, por lo que el respeto es máximo.
Llevamos nuestra barbacoa portátil, diseñada para no tocar el suelo. El plan es encontrar esos spots permitidos, lejos de la vegetación seca, donde podamos tirar un trozo de carne mientras vemos caer el sol sobre el Atlántico Norte. Si lo logramos, será el mejor asado de nuestra década en UK.
5. El enemigo invisible: Los Midges
Si no conoces a los Midges, no conoces Escocia. Son pequeños mosquitos que atacan en nubes y que se ríen de los repelentes convencionales. Dicen que son los verdaderos dueños de las Highlands. Llevamos redes para la cabeza, espirales de humo y el famoso aceite Smidge. ¿Será suficiente? Lo sabremos en la primera parada en Ullapool.
6. La paradoja del blog: "Recién publicado" pero con olor a guardado
Les voy a ser sincero: el post número 57 lo vieron aparecer hace apenas cinco días. Cualquiera diría que estamos a full, ultra productivos. Pero la verdad es que ese texto estaba ahí, boyando en la carpeta de borradores desde hacía meses. Lo teníamos listo, lo habíamos masticado mil veces, pero por h o por b, no le dábamos al botón de "publicar".
A veces la vida se te cruza en el medio, o simplemente te agarra ese perfeccionismo bobo que no te deja avanzar. Pero ver ese post online después de tanto tiempo fue el empujón que necesitábamos. Fue como decir: "Listo, el blog está vivo de nuevo, ahora no lo paremos más". Y qué mejor forma de mantener el ritmo que mandándonos de una a la ruta más picante de todo el Reino Unido.
7. El arte de pernoctar: ¿Aventura o imprudencia total?
Acá es donde se nos llena el traste de preguntas. Como les decía, vamos a la buena de Dios. En Escocia existe el concepto de Outdoor Access Code, que es genial para los que van con una carpa al hombro, pero para los que vamos en una "casita con ruedas", la cosa se puso espesa post-pandemia.
El miedo no es solo no encontrar un lugar lindo; el miedo es esa sensación de estar molestando. Queremos ser viajeros responsables, no de esos que dejan basura o tapan el paso a los granjeros. Pero claro, vas por la A835, ves una entrada de un sendero con una vista que te vuela la peluca y decís: "¿Y si nos quedamos acá?". Ahí empieza el debate interno entre nuestro espíritu aventurero y el miedo a que nos golpeen la ventana a las 2 de la mañana con una linterna.
Vamos a jugar al ajedrez con el mapa. La idea es identificar los "lay-bys" (esos refugios al costado de la ruta) que tengan permiso y, sobre todo, tratar de llegar a las zonas más remotas como Sutherland, donde la densidad de población es menor que la de Marte. Crucen los dedos por nosotros, porque si la jugada sale mal, nos toca dormir en una estación de servicio con olor a diesel.
8. La logística del asado: Un pedacito de Argentina en Wester Ross
Si hay algo que no negociamos, es el ritual del fuego. Podremos estar a 2 grados bajo cero, con un viento que te vuela las chapas, pero si hay una chance de tirar un pedazo de carne a las brasas, la vamos a aprovechar.
El desafío técnico es importante. La van es chica y llevar carbón ocupa un lugar que no tenemos. Además, está el tema del clima: hacer un asado bajo la lluvia escocesa es una disciplina olímpica. Pero imagínense la escena: nosotros ahí, con el mate de un lado y el cuchillo del otro, frente a un "loch" (lago) de agua helada, viendo cómo el humo del asado se mezcla con la bruma de las montañas. Eso, amigos, es por lo que hacemos esto. Es traer nuestras raíces a esta tierra de clanes y gaitas.
9. ¿Por qué ir con la van sin terminar?
Muchos amigos nos dicen: "¿Están locos? Esperen a ponerle los muebles, el panel solar y la heladera". Pero si esperás a tener todo perfecto, la vida se te pasa de largo. La insulation está, y eso es lo que nos va a salvar de despertarnos con escarcha en la nariz. La cama es cómoda y el resto... bueno, el resto es cotillón.
Hacer la NC500 con la van "desnuda" nos va a dar la hoja de ruta real de lo que necesitamos. ¿Realmente hace falta un baño adentro? ¿O con una palita y conciencia ecológica estamos bien? ¿Necesitamos tres hornallas o con una sola nos arreglamos? Este viaje es nuestra consultoría personal. Es ensuciarse las manos para saber cómo queremos vivir el resto de los viajes.
10. El factor "Midge": La pesadilla de 2 milímetros
No quiero sonar paranoica, pero los midges en Escocia son cosa seria. Son como pequeños ninjas voladores que te pican hasta el alma. La van todavía no tiene mosquiteros fijos (otra de las cosas que faltan en la reforma), así que nuestro plan de defensa es nivel principiante: repelente de dudosa procedencia y cerrar las puertas más rápido que un rayo. Si ven una van blanca sacudiéndose en medio de un valle, no piensen mal, somos nosotros tratando de matar al midge número un millón que se coló adentro.Deseenos suerte
Inverness y Skye nos esperan
Ya tenemos el tanque lleno, la yerba para el mate a mano y el espíritu listo para los golpes. La NC500 es el sueño de cualquier "vanlifer" y nosotros la vamos a encarar con una mezcla de respeto y caradura que solo un argentino entiende.
¿Saldrá todo bien? Probablemente no. Seguramente nos perdamos, nos caguemos de frío alguna noche o terminemos peleando con una oveja que no nos deja pasar. Pero de eso se trata. De volver al blog con historias que valgan la pena ser leídas.
¡Gracias por estar del otro lado y prepárense, que el viaje recién empieza!

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