"¿Quién dijo que a los 50 se baja el ritmo? Roma, Escocia y la recompensa de elegir una vida aventurera."

mujer de 50 paseando por roma

Roma a los 50 y el Post número 50: La recompensa de haber elegido el mapa de la libertad

"Dicen que todos los caminos conducen a Roma, pero lo que nadie te advierte es que, a veces, para llegar a esos adoquines milenarios primero tenés que atravesar el desierto de la duda, el frío de las Highlands y el vértigo de haber dejado toda una vida atrás en Argentina. Hoy no es un día cualquiera: estoy publicando mi post número 50. Y no encuentro mejor forma de celebrarlo que con el sabor del gelato todavía fresco y la certeza de que llegar a los 50 años no fue el final de nada, sino el pase de entrada para volver a estrenar el mundo. Si alguna vez te dijeron que a nuestra edad ya está todo escrito, sentate conmigo: te voy a contar por qué este viaje a Italia es la recompensa más dulce de nuestra reinvención."

Hoy estoy escribiendo mi post número 50. Se dice pronto, pero detrás de este número hay miles de palabras compartidas sobre Escocia, sobre el frío que te cala los huesos pero te templa el alma, sobre lo que significa empezar de cero cuando el mundo espera que ya estés "instalada" y cómoda. Y qué mejor manera de celebrar este medio centenar de historias que haciéndolo con el sabor de un caffè espresso todavía en los labios y el eco de los adoquines romanos bajo mis botas.

Acabamos de volver de nuestra primera vez en Roma. Sí, leíste bien: nuestra primera vez. Y lo digo con el pecho inflado, porque haber llegado a la "Ciudad Eterna" a esta edad no fue un accidente geográfico, fue una decisión política personal. Una recompensa. Una de esas que te das cuando entendés que emigrar no fue solo buscar "estabilidad", sino buscar la posibilidad de que el mundo, por fin, te quede cerca.

El mito de la "edad de descanso"

Cuando uno dice que emigró a los 50, mucha gente se imagina que estamos buscando un rincón silencioso para ver atardeceres. ¡Qué equivocados están! Emigrar a esta edad, para nosotros, fue como meterle un turbo a la curiosidad. No vinimos a Escocia a jubilarnos anticipadamente del entusiasmo; vinimos a resetearlo.

Caminar por Roma me hizo confirmar algo que vengo masticando en estos 50 posts: a los 50 no se viaja igual que a los 20, y gracias a Dios por eso. A los 20, quizás hubiera estado preocupada por el hostal más barato o por cuántos monumentos podía "tachar" de la lista en un día. Hoy, en cambio, Roma fue un banquete para los sentidos. Es el gusto de elegir el restaurante porque el olor a albahaca nos sedujo desde la esquina, de perdernos en el Trastevere sin mirar el reloj, y de sentir que cada piedra que pisamos tiene una historia que resuena con la nuestra: la de resistir al tiempo y seguir siendo bellos.

El "Efecto Cercanía": Por qué el pasaporte nos cambió la agenda

Hablemos de algo que no solemos decir en voz alta por miedo a parecer superficiales, pero que es una de las verdades más grandes de nuestra vida como expatriados argentinos: emigramos para que el mapa dejara de ser un enemigo.

Viviendo en Argentina, un viaje a Europa era una gesta heroica. Era el ahorro de años, el "veremos si el dólar nos deja", el estrés de un vuelo de 14 horas y la sensación de que tenías que exprimir cada segundo porque no sabías cuándo ibas a volver. Era un evento único en la vida, casi un milagro.

Hoy, viviendo en Escocia hace 11 años, Roma está a un vuelo de un par de horas. Desayunás con el gris de Edimburgo y almorzás con el sol naranja de Italia. Esa posibilidad de "darse el gusto" es lo que yo llamo la verdadera calidad de vida. No se trata de tener lujos asiáticos en casa, sino de tener el lujo de la movilidad. De decir: "Che, ¿y si vamos a ver el Coliseo la semana que viene?" y que la respuesta sea un "sí" rotundo, sin que eso implique hipotecar el futuro.Asi de simple, contratamos el hotel por Expedia como siempre y obviamente el seguro de viaje con Iati

Los gustos que nos damos: El placer de ser "Expatriados Aventureros"

En este post 50, quiero reivindicar el derecho al disfrute después de los 50. Muchas veces, el discurso de la emigración se centra en el sacrificio (que lo hay, y mucho), en el duelo migratorio y en la lucha por encajar. Pero, ¿qué pasa con los premios?

Darse el gusto de viajar por Europa siendo residentes aquí tiene un sabor especial. Es un recordatorio constante de por qué hicimos lo que hicimos. Mientras tomábamos un vino frente al Panteón, recordaba las charlas de cocina en Argentina, imaginando cómo sería este momento. Y ahí estábamos. Sin pretensiones de turistas apurados, sino con la parsimonia de quienes saben que este es su nuevo patio trasero.

Ese es el gran secreto de nuestra reinvención: dejamos de postergar. A los 50 entendés que el "algún día" es una trampa mortal. El momento de probar ese queso artesanal en una plaza italiana, de comprarse ese libro de arte que pesa demasiado pero es hermoso, o de simplemente sentarse a ver la gente pasar en una ciudad que ha visto caer imperios, es ahora.

11 años después: ¿Valió la pena el cambio de mapa?

Llegar a este número de publicaciones me hace mirar hacia atrás. Si me hubieran dicho hace una década que iba a estar celebrando mi post 50 contando un viaje a Roma desde mi casa en Escocia, quizás no lo hubiera creído del todo. El camino no fue lineal. Hubo dudas, hubo frío, hubo peluquerías nuevas (¡ya saben lo que me costó ese tema!), y hubo momentos de extrañar lo conocido.

Pero luego viene Roma. O viene una escapada a las Highlands. O viene la simple libertad de caminar segura por la calle.

Emigrar de adultos nos dio una perspectiva única: valoramos cada pequeño placer porque sabemos cuánto cuesta construir una vida desde cero. No damos nada por sentado. Cada viaje es una victoria contra la inercia, contra el "ya estoy grande para esto". ¡Mentira! Estamos en la edad perfecta. Tenemos la experiencia para no dejarnos estafar por cualquier trampa para turistas, la salud para caminar kilómetros y la billetera lo suficientemente equilibrada para no sufrir por un buen postre.

El Blog como bitácora de una nueva juventud

Estos 50 posts han sido mi terapia, mi conexión con ustedes y mi forma de procesar esta aventura. Y me divierte pensar que, mientras muchos creen que a esta edad uno empieza a "cerrar capítulos", nosotros estamos abriendo tomos enteros.

Roma me enseñó que lo antiguo no es sinónimo de viejo, sino de eterno. Y así me siento yo, y así quiero que se sientan ustedes que me leen. No somos "jubilados de la vida", somos estudiantes avanzados de la libertad.

Viviendo afuera, aprendimos que el mundo no es tan grande como nos contaron cuando estábamos allá lejos, en el sur. El mundo es de quien se anima a cruzar el charco y, sobre todo, de quien se anima a seguir siendo un turista de su propia vida, sin importar cuántas velas sople en el próximo cumpleaños.

Un brindis por lo que viene

Así que, aquí estamos. Post número 50. Un hito que celebro con el espíritu renovado. Si estás del otro lado pensando si "ya es tarde", dejame decirte que Roma te está esperando, y Escocia también, y ese viaje que tenés encajonado en el deseo.

Darse los gustos viviendo afuera no es un pecado, es el dividendo de una inversión emocional altísima que hicimos hace 11 años. Es el premio por haber tenido las agallas de cambiar el "qué dirán" por el "qué veré hoy".

Gracias por acompañarme en estas 50 entregas. Por leer mis dudas, mis descubrimientos en las góndolas del súper, mis quejas sobre el clima y mis alegrías en cada microaventura. Esto recién empieza. Porque si algo aprendí en Italia esta semana es que, no importa cuántos siglos pasen, siempre hay una perspectiva nueva para admirar la misma belleza.

¡Nos vemos en el próximo post, seguramente con más barro en las botas escocesas pero con el corazón todavía tibio por el sol romano!


La logística del deseo: ¿Cómo lo hacemos posible?

Mucha gente me pregunta por privado: "Vero, ¿cómo hacés para viajar tanto viviendo allá? ¿Es todo tan caro como parece?". Y la respuesta es un "no" rotundo, pero con matices. Emigrar a los 50 nos dio una disciplina financiera que a los 20 no teníamos. Sabemos dónde recortar y dónde invertir. Para nosotros, invertir en un viaje a Roma no es "gastar dinero", es comprar memoria ram para nuestra felicidad.

La ventaja de vivir en el Reino Unido es que la conectividad es una locura. Estás a un par de horas de casi cualquier capital europea. Pero ojo, que sea cerca no significa que lo hagamos a la ligera. Después de 11 años moviéndonos por este lado del mundo, aprendimos que la seguridad es el primer lujo que uno debe darse.

A nuestra edad, ya no estamos para andar renegando con valijas perdidas, vuelos cancelados o, peor aún, un dolor de muela inoportuno en medio del Coliseo sin saber a quién llamar. Por eso, mi regla de oro para estos "gustos" que nos damos es nunca salir sin un respaldo.

Mis aliados de ruta (y los tuyos)

Si estás planeando tu propia aventura de reinvención o simplemente querés darte ese gusto que venís postergando, te comparto las dos herramientas que nosotros usamos siempre y que nos dan la tranquilidad de disfrutar como nos merecemos:

  • IATI Seguros: Porque a los 50 uno ya sabe que "lo barato sale caro" y que la salud no se negocia. Viajar con un buen seguro es lo que nos permite caminar por Roma (o por las Highlands) con la mente relajada. Si sacás tu seguro desde este enlace, tenés un 5% de descuento directo por ser lectora del blog:
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  • Expedia: Es nuestra central de operaciones. Para encontrar ese hotelito con encanto en el Trastevere o combinar vuelos sin volvernos locos, es lo que más nos rinde. Si querés chusmear precios para tu próxima escapada, podés hacerlo desde acá y de paso ayudás a que este blog siga creciendo:
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El post 50 es solo el principio

Llegar a las 1500 palabras en este post no es solo una cuestión de extensión, es que realmente tengo tanto para contarles que el teclado me queda chico. Emigrar siendo adulta es, en esencia, un acto de rebeldía contra la idea de que ya lo vimos todo. Roma me demostró que siempre hay una cúpula nueva por descubrir, un sabor de gelato que no conocíamos (¡el de pistacho siciliano es de otro planeta!) y una versión de nosotros mismos que todavía no se presentó.

No escribo esto para presumir fotos lindas en Instagram. Lo escribo para decirte a vos, que quizás estás en Argentina mirando el mapa con nostalgia o que ya emigraste y te sentís atrapada en la rutina del trabajo, que el disfrute es una parte fundamental de la integración. No somos máquinas de producir y pagar impuestos en un idioma extranjero; somos seres humanos que necesitan el sol de Italia de vez en cuando para aguantar el invierno escocés.

Un brindis final por la "Madurez Aventurera"

Cerramos este post 50 con la copa de Chianti en alto. Gracias por estar ahí, por comentar cada posteo, por compartir tus miedos conmigo y por celebrar estas pequeñas victorias.

Vivir afuera es un desafío constante, pero cuando te encontrás frente a la Fontana de Trevi tirando una moneda para volver (porque sí, ¡pienso volver mil veces!), entendés que cada minuto de esfuerzo valió la pena. No somos "viejos para esto", somos expertos en el arte de vivir.

¡Por otros 50 posts llenos de vida, de viajes y de esa bendita curiosidad que nos mantiene jóvenes!¡Nos vemos en el próximo post, seguramente con más barro en las botas escocesas pero con el corazón todavía tibio por el

Los leo en comentarios!!!!

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